¿Por qué exhumaron el cadáver de Salvador Dalí?

La vidente Pilar Abel no es la primera persona que asegura que es hija de Salvador Dalí, pero sí quien ha llegado más lejos llevando su caso a los tribunales: “Quiero saber quién soy. No estoy loca, quiero un reconocimiento”, dijo después de que se hiciera público que una juez de Madrid ha ordenado la exhumación del cadáver del artista para extraer muestras de ADN para hacer una prueba de paternidad. Según la titular del juzgado de primera instancia número 11, María del Mar Crespo, en una interlocutoria del 20 de junio, “es necesaria la prueba biológica de investigación de la paternidad de Maria Pilar Abel Martínez respecto al Sr. Salvador Dalí Domènech” porque “no existen restos biológicos ni objetos personales sobre los cuales practicar la prueba a la Instituto Nacional de Toxicología”.

La Fundación Gala – Salvador Dalí anunció que presentará un recurso. “Nuestro equipo jurídico interno, junto con el despacho Roca Junyent, trabaja en este recurso en coordinación con el abogado del Estado”, dice el comunicado hecho público por la fundación.

La verdad por encima del dinero

Dalí murió el 23 de enero del 1989 y está enterrado a la cripta del Teatro-Museo Dalí de Figueres. La exhumación comportaría la extracción de “restos óseos y/o piezas dentales” de sus despojos para contrastar el ADN con el de Pilar Abel, que nació en Figueres el 1956. La vida privada del artista ha generado todo tipo de historias y especulaciones, pero su legado es todavía más jugoso. Si Pilar Abel demostrara que es su hija, tendría derecho a llevar el apellido Dalí y a la legítima, que según el derecho catalán es del 25% de la herencia, y quedaría para especificar la cuestión de los derechos de autor. Aun así, Abel dice que sólo quiere que se conozca “la verdad” y que “lo que menos” le importa es la parte de la herencia que le correspondería.

La demanda por la paternidad de Dalí no es el primer caso judicial en que Abel se ve involucrada: el 2005 presentó una demanda contra Javier Cercas porque consideraba que se había burlado de ella con el personaje de una pitonissa que aparece a la novela ‘Soldados de Salamina’. El juzgado de Girona archivó la denuncia en enero del 2006.

Un año después, Abel empezó a hacer investigaciones sobre sus orígenes. Consiguió que hicieran dos pruebas de paternidad. La primera se llevó a cabo en un laboratorio de San Sebastián de los Reyes con restos de piel y cabellos del artista ampurdanés que habían quedado enganchados en una máscara mortuoria. La segunda prueba de paternidad se hizo el diciembre del 2007 en el despacho de Robert Descharnes, colaborador y biógrafo de Dalí, que conservaba los tubos con los cuales el artista fue alimentado por vía nasal durante los últimos días de su vida.

Pilar Abel dice que no consiguió que le entregaran los resultados en ninguno de los dos casos, pero el hijo de Robert Descharnes, Nicolas, sí: en 2008 declaró que el médico que había hecho las pruebas le había comunicado “verbalmente” que el resultado era negativo y que no existía “ninguna relación de parentesco entre esta mujer y Dalí”. También dijo que estaba a la espera de recibir los resultados por escrito para enviarlos a Abel, y que desde el comienzo del proceso su padre se había mostrado “muy escéptico”.