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El gaucho. De vida rústica y austera, ya fuera
nómade o sedentario, era y sigue siendo muy sobrio en sus costumbres.
El único detalle que siempre se ha permitido llevar es algún
objeto de plata en sus ropas, en el apero o arreo de caballo o entre
sus útiles de trabajo, en la medida de sus posibilidades.
Esta sala se encuentra presidida por el retrato de Ricardo Güiraldes,
óleo de Emilio Centurión y una acuarela de Don Segundo
Sombra por Soto Acebal.
Disfrutemos de la Colección de platería de González
Garaño, compuesta por distintos modelos de facones, cuchillos,
espuelas, fiadores, cabezada, riendas,etc.
Deténgamonos ante un objeto de suma importancia para el gaucho
y de destacado valor patrimonial, como es la rastra "flor de
cardo" de plata con incrustaciones de oro que perteneció
a Don Aníbal Saunders (vecino del pago); punzón "Fernández".
En pintura Eduardo Sivori nos muestra su bellísimo óleo
sobre tela "Cruzando una Laguna en el Tandil", continuando
con la acuarela "Un mandato de silencio" de Rodolfo Ramos,
dos óleos sin firma atribuidos a Prilidiano Pueyrredon "Mateando"
y "Carneando", Ulderico de Todó, pinto a solicitud
de Don Manuel Güiraldes, dos cuadros muy interesantes, son "El
Pial" y "La tropilla del poeta" junto a éste
se encuentran bozal, manea, rebenque y arreador trenzados por don
Aniceto Melo con las lonjas del caballo "Moro", de la tropilla
del poeta. El cencerro preside la colección.
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